Durante un tiempo, era normal escuchar o leer acerca de los beneficios de tomar una copa de vino a la noche. Sin embargo, este mito sobre una de las bebidas más antiguas de la humanidad, ha sido puesto en cuestionamiento por los expertos en nutrición y medicina.

Aún así, el vino, además de ser un excelente acompañante de cenas y comidas entre amigos, también tiene características y elementos que inciden en nuestro cuerpo de forma positiva, siempre que su consumo sea moderado.

Actualmente existen casi 3000 variedades de vino en el mundo, aunque una de las más conocidas, particularmente en nuestro país, es el vino tinto, del que hablaremos en este artículo.

¿Cuales son los beneficios de una copa de vino tinto?

 

 

Antioxidante

El vino es una bebida completa en antioxidantes, de hecho una de las que contiene mayores niveles. Los antioxidantes ayudan a mantener el cuerpo sano y regulado, cuidándolo de radicales libres y previniendo el envejecimiento.

En este caso, el vino tinto suele tener un poco menos de antioxidantes que, por ejemplo, el vino blanco.

Sistema inmunológico

El consumo de una copa de vino cada tanto, puede ayudarte a mejorar y optimizar tu sistema inmunológico. El alcohol moderado puede prevenir infecciones y mantener tu sistema inmune preparado.

La clave se encuentra en, justamente, tener un consumo moderado, evitando excesos que nos puedan llevar a efectos negativos y derivar en situaciones absolutamente
contrarias.

Densidad ósea

Cuanto más grandes nos volvemos, nuestros huesos se vuelven más frágiles. En general, para aumentar la cantidad de calcio se suele sugerir tomar lácteos, aunque también una copa de vino puede ayudarte a esto.

El vino tinto tiene altos niveles de silicona, lo que es excelente para mejorar la densidad ósea y reduce las posibilidades de osteoporosis.

 

 

Infartos

El consumo moderado de vino, y de alcohol en general, puede prevenir la coagulación de la sangre. El vino actúa como anticoagulante natural, quebrando cualquier coágulo en la sangre que pueda derivar en infarto. Este beneficio se da más en las mujeres que en los hombres.

En particular, el vino tinto tiene propiedades anticoagulantes similares a la aspirina. En este caso, la moderación es la clave, ya que el exceso puede traer consecuencias al otro extremo.

Corazón

En la lucha contra las enfermedades del corazón, una de las primeras acciones y más importantes es consultar al médico por el uso de vino tinto. Los taninos que se encuentran en la bebida contienen procianidinas, fenoles que neutralizan los radicales libres, que han demostrado ser efectivos en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Colesterol malo

Si tenés los niveles de colesterol malo altos, también los taninos que componen el vino tinto pueden ayudarte a bajarlo, por lo tanto a tener un corazón más sano.

También entre quienes tienen hipertensión, el consumo de una copa puede alejar la presión alta en sangre, este es uno de los beneficios del vino menos conocido.

 

Imagen: La Nación

 

Funciones cognitivas

A veces suele ser al revés, aunque con moderación, una copa de vino es un gran complemento para quienes quieren tener funciones cognitivas en buen estado. Los químicos que componen el vino tinto, como resveratrol y antioxidantes previenen la muerte de neuronas.

Como consecuencia, se protege al cerebro de demencia mientras que reduce la muerte de neuronas previniendo enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.

Longevidad

El vino tinto contiene uno de los elementos clave para mantener una vida saludable y longeva: el resveratrol. El mismo activa una de las proteínas que funciona como anti-aging para nuestro cuerpo, mejorando nuestra salud en general.